Aspectos Legales que todo Emprendedor debe tomar en cuenta en Guatemala

Iniciar un negocio, es algo que ha tomado gran auge en Guatemala. Las personas están interesadas en crear sus propias oportunidades y convertir sus ideas en empresas rentables a largo plazo.

Uno de los aspectos más importantes es contar con una buena asesoría legal, para la creación y formalización del negocio, y así poder tener oportunidades de crecimiento y ser más competitivos a nivel nacional e incluso internacional.

El emprendedor debe en primer lugar, decidir qué forma jurídica le es conveniente, para poner en marcha el negocio.

La legislación guatemalteca en los últimos años ha sufrido reformas y se ha adaptado de tal forma que ahora es mucho más accesible, pues los requerimientos son menores, lo que ha permitido impulsar nuevos negocios y fomentar el desarrollo económico y empresarial.

Sociedad de Emprendimiento:

A finales del 2018, el Congreso de la República de Guatemala aprobó el Decreto 20-2018, que consiste en la Ley de Fortalecimiento al Emprendimiento que regula la figura de la Sociedad de Emprendimiento, cuyos requisitos de formalización no son tan rígidos, pues ésta puede ser de carácter unipersonal y el costo de inversión y los tiempos de operación son mínimos.

Empresa Mercantil:

Otra opción, es la figura jurídica de la Empresa Mercantil, que es mucho más económica que una sociedad mercantil y que a pesar de que se reputa como un bien mueble, es un medio idóneo para que el comerciante individual pueda ejercer su actividad comercial actuando en nombre propio.

Sociedad Anónima:

Es importante resaltar que, la Sociedad Anónima no debe descartarse como opción para los emprendedores, pues las reformas del Código de Comercio guatemalteco del año 2017, modificaron el capital inicial de las mismas, lo cual representa una disminución considerable en el costo de inversión.

Además de tener ventajas como la responsabilidad limitada, una estructura organizada y la solvencia y perdurabilidad ante clientes y entidades bancarias y/o financieras.

El propósito de la formalización del negocio bajo estas tres figuras es que quede regulada la actividad comercial bajo el marco de la ley, además de impulsar el crecimiento y explotar sus competencias. Según, los intereses de los emprendedores y los distintos beneficios jurídicos que caracterizan a cada una de estas figuras, se puede definir cuál es la mejor opción para el caso en concreto.

Permisos y Licencias:

Además de la constitución legal, es primordial tomar en consideración que se deben gestionar autorizaciones, licencias y/o permisos ante las autoridades administrativas competentes

La naturaleza de cada negocio es distinta y en este mismo sentido varían los preceptos a cumplir, aunque generalmente consisten en: Patente de Comercio de Empresa ante el Registro Mercantil General de la República, Inscripción de Establecimiento Abierto al Público ante la Municipalidad de la circunscripción municipal que corresponda y Licencia Sanitaria ante el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

En el caso de reproducción de música, suministro de bebidas alcohólicas, comercialización de productos que requieran registros sanitarios, entre otras actividades, se deben gestionar otras autorizaciones para el efecto.

En esto radica la importancia de una buena asesoría para poder operar de manera legal y evitar cometer infracciones y ser sanciones con requerimientos escritos, multas, cancelación de patentes e incluso el cierre definitivo del negocio.

Marcas:

Todo negocio tiene una marca detrás que lo respalde. La marca protege ese servicio y producto que se ofrece al mercado.

Es muy común que la protección de las marcas sea un aspecto que todo emprendedor deja de último, siendo este uno de los activos más fuertes de todo comercio.

Es importante inscribir la marca antes de lanzarla al mercado, de lo contrario esta es susceptible de ser inscrita por una persona ajena, y cuando esto ocurre lamentablemente ya es muy tarde pues no hay forma de recuperarla.

Contratos de trabajo:

Antes de contratar a un colaborador es indispensable suscribir un contrato de trabajo.

En este se establecen los derechos, obligaciones y prohibiciones del patrono y trabajador.

Es de suma importancia establecer por escrito la manera que se regirá la relación laboral pues el contrato es la herramienta que ayuda a todo emprendedor a resolver futuros problemas legales.